Hitting the Ground Running

The story of Clemente Rodriguez

Entrant:  2013 MetroPCS Dallas Marathon

Por favor lea la versión en Español abajo. 

By Virginia Brooks, Founder & Principal
Note: This story appeared in the following publications.

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Clemente Rodriguez spends his work days 30 feet above ground installing, maintaining and repairing high voltage electric lines.

It’s before dawn and Clemente Rodriguez hits the ground running.  He pulls on his work clothes and heads out to meet his power line crew somewhere in East Texas to start a 10-hour day of demanding and sometimes dangerous work.  Clemente is a lineman, and he spends much of his days 30 feet above ground in a bucket truck or climbing power poles to install, maintain and repair high voltage electric lines.

It’s a rigorous job.  One that requires strength, agility, endurance and just plain smarts.  But at the end of the day, instead of going home to his recliner, Clemente hits the ground running again – this time literally.  Clemente is training to compete in the MetroPCS Dallas Marathon on December 8.

Clemente is no stranger to hard work.  He started life in Guanajuato, Mexico.  He came to the United States about 30 years ago as a migrant field worker at age 18.  It took him almost ten years before he was able to bring his wife and three children to join him.  They settled in Mineola, TX, about 100 miles east of Dallas. Clemente chose power line work over seasonal field work because it gave the family the opportunity to put down roots and avoid having to move around frequently. Today he’s a proud citizen of the U.S. and sought after for his power line skills.

He hasn’t always been a runner.  “When I decided to start running, it was because I was actually in bad shape; my back was giving me problems,” he said.  “I went to the doctor and he gave me lots of pills and things, and I just hated it. The pills were expensive – about $200 altogether –and I thought I could get a handle on my health on my own by improving my lifestyle beginning with walking, then running.”

He began to take daily walks, and found he liked it so well he started to jog.  Soon he was covering several miles at a time and decided to see how far he could go.  The results have been dramatic.

“From the time I felt bad and started running to date, I lost about 30 pounds. I just liked the way I felt and the progress so I kept doing it,” he continued.  “Then about two years into that, I wondered how far I could go if I really pushed myself. I also changed my diet. I eat mostly organic. I don’t eat a lot of fats or sweets. With all these changes and with God’s help to stay dedicated to my healthy lifestyle, I don’t need pills from the doctor. I’m healthy! I don’t hurt. I feel healthier now than I did 20 years ago!”

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As a result of his running, Rodriguez has lost 30 pounds and feels better now than he did 20 years ago.

Clemente set out to test his new running skills.  He began to enter local races and placed well.  Then he set his sights on a half-marathon.  He ran his first half-marathon about eight years ago, and has run several since.  In his most recent race he finished 2nd in a field of 80 runners, just seconds behind the first-place winner.  Not a bad finish for a self-taught competitor.

“My training started without formal competition,” Clemente said on a recent day.  “I just started running farther and farther and decided to do a race once I got up to doing eight and nine miles. I’m old! I’m 48 and I ran a one-hour 27-minute half marathon – that’s pretty good! I was keeping up with college guys. Now, I use a more formal training schedule, like today, I have to run 13 miles. The schedule helps prepare me. But all I do is look at the paper, and run the distance I’m supposed to that day. I fit it in when I can.”

Which often means you can see Clemente running in the evenings under the street lights in Mineola-area parks.  He avoids gyms and treadmills, finding them confining and once being asked to leave a fitness center because he put too many miles on the equipment.  And his fitness passion has rubbed off on at least one family member.  His son Marcos plays for the Dallas Sidekicks soccer team.  Clemente and his wife Isdra have four sons and a daughter ranging from 18 to 28 years old.

He won’t be the biggest guy in the Dallas Marathon, but he has big plans to finish strong – both in the marathon and in life in general.  “I’m 5’5” and people see me and wonder how I can do this type of power line work, because I’m a small guy,” he said. “But I’m filling my body with good food, organic food, natural stuff the way God intended, and with the running, I can do work now I never could have 20 years ago!”

En sus marcas, listos, fuera…

La historia de Clemente Rodríguez

Participante en el maratón 2013 de “MetroPCS” en Dallas

Es de madrugada, aún no amanece y Clemente Rodríguez ya está listo para empezar a correr. Se pone su ropa de trabajo y se encamina a reunirse con su cuadrilla de trabajadores de cables de alto voltaje en el Este de Texas, y así, iniciar un día de 10 horas de un trabajo difícil y algunas veces peligroso.

Clemente es un liniero, y pasa la mayoría de sus días, a 30 pies de altura en un camión canastilla o subiendo a postes de alumbrado, para instalar, mantener y reparar los cables eléctricos de alto voltaje.

Es un trabajo de alto riesgo, que requiere fuerza, agilidad, aguante y mucho sentido común e inteligencia. Solamente que al final del día, en lugar de ir a casa a su sillón reclinable, Clemente está listo otra vez – esta vez literalmente, para empezar a correr.

Clemente está entrenando para competir en el Maratón “Dallas MetroPCS” el 8 de diciembre.

Clemente no es un extraño para el trabajo intenso. Su vida se inició en Guanajuato, México. Emigró a los Estados Unidos hace unos treinta años para trabajar en el campo a la edad de dieciocho años.

Le tomó casi diez años, para poder reunirse con su esposa y sus tres hijos. Se establecieron en Mineola, TX unas cien millas al este de Dallas.

Clemente prefirió el trabajo de cables de alta tensión en lugar de los campos, por ser este último, una labor temporal, y por qué le dio a la familia la oportunidad de echar raíces y evitando tener que ir de un lugar a otro con frecuentemente. Hoy, es un orgulloso ciudadano de los Estados Unidos y conocido por sus habilidades en el trabajo de cables de alta tensión.

Siempre ha sido un corredor. “Cuando decidí empezar a correr, fue porque en realidad me encontraba en mal forma y mi espalda me estaba dando problemas”, dijo Clemente. “Fui al doctor y me recetó muchas pastillas y cosas, y odiaba eso precisamente. Las pastillas eran caras – cerca de 200 dólares – y pensé que podía tratar de cuidar yo mismo mi salud, haciendo mejoras en mi estilo de vida, empezando a caminar y después corriendo”.

Clemente empezó a caminar diariamente, y encontró que le gustaba, así que empezó a trotar. En breve estaba corriendo varias millas en cierto tiempo y decidió ver que tan lejos podía ir. Los resultados han sido dramáticos.

Desde que me sentía mal y empecé a correr, a la fecha, he perdido 30 libras. Me gustaba la manera en que me sentía y el progreso, así que decidí seguir haciéndolo, y continuó: y después de hacerlo por cerca de dos años, me preguntaba qué tan lejos podría ir si realmente me esforzaba. También cambié  mi dieta. Como mayormente orgánico. No como mucha grasa o dulces. Con estos cambios y con la ayuda de Dios estoy dedicado a mi estilo de vida saludable. No necesito las pastillas del doctor. ¡Tengo salud! No me hago daño. Ahora me siento mejor de salud, que hace veinte años.

Clemente se dispuso a probar sus nuevas habilidades para correr. Empezó a competir en eventos locales e hizo buen trabajo, después volvió la vista al Medio Maratón. Corrió su primer Medio Maratón hace ocho años y ha corrido varios desde entonces. En el mas reciente, quedó en segundo lugar en una competencia de 80 corredores, a solamente unos segundos del ganador del primer lugar. Muy buen final para un competidor autodidacta.

“Mi entrenamiento empezó sin una competencia formal”, dijo Clemente hace unos días. “Solamente empecé a correr lejos y más lejos y decidí hacer la carrera una vez que yo estaba corriendo 8 y 9 millas. ¡Estoy viejo! Tengo 48 años y corro medio maratón en una hora 27 minutos – ¡ese tiempo es muy bueno! Les sigo el ritmo a los chicos del colegio. Ahora, uso un programa de entrenamiento más formal, como hoy, que tengo que correr 13 millas. El programa me ayuda a prepararme. Todo lo que tengo que hacer es ver la hoja y correr la distancia que he planeado para ese día. Me ajusto a lo que puedo.

Lo cual significa que con frecuencia, usted puede ver a Clemente correr por las noches bajo las luces de las calles en el área de los parques de Mineola. Clemente evita los gimnasios y caminadoras, encontrando que lo limitan; ya una vez le pidieron que dejara el gimnasio porque ponía demasiadas millas en el equipo.

Y su pasión por el ejercicio ha contagiado a cuando menos un miembro de la familia. Su hijo Marcos juega soccer para el equipo de los “Sidekicks de Dallas”.

Clemente y su esposa Isidra tienen cinco hijos, cuatro hombres y una mujer, que van de los 18 a los 28 años de edad.

El no es el hombre mas grande en el Maratón de Dallas, aunque si tiene grandes planes para finalizar muy bien – en ambos – en el maratón y en su vida en general. Mido 5’5” y la gente me ve y se pregunta cómo puedo hacer este tipo de trabajo de cable de alta tensión, precisamente porque soy un hombre pequeño”, dice. “Pero alimento mi cuerpo con buena comida y orgánica, productos naturales de la manera que Dios lo concibió, y corriendo, puedo hacer el trabajo ahora mejor que nunca pensé que podría hacer hace veinte años”.

Pie de foto:

Clemente Rodríguez pasa sus días de trabajo a 30 pies de altura, instalando, manteniendo y reparando cables eléctricos de alto voltaje